sábado, 21 de junio de 2014

Independencia cultural

Contra, organizado por el municipio de Lima.

Por César Chumbiauca

   No, no voy a hablar esta vez sobre la canción de Los Prisioneros, que lleva también el título de este artículo, sino de las editoriales independientes. En un mundo globalizado, con empresas transnacionales dedicadas a la producción de más y más libros, compitiendo a su vez con las abanderadas del ebook, Amazon y Apple,  y en una sociedad que cada vez más se aleja del grato placer solitario que ofrece la lectura, las editoriales independientes van perdiendo peso hasta convertirse en empresas marginadas, aunque defensoras de una verdadera cultura, o en la mayoría de casos, de contracultura.

¿Qué son las editoriales independientes?
   Ellas se definen como empresas editoras que tienen como objetivo el fomento de la cultura, el pensamiento crítico y la buena literatura. No están asociadas a ninguna transnacional, como Planeta o Alfaguara, y tampoco están forjándose por razones lucrativas que las conducirían a producir para la mayor cantidad de consumidores, lo cual se traduce en la producción de best sellers y libros de autoayuda. Por lo común el tiraje de sus publicaciones no es muy grande y por otra parte, en algunas ediciones, no se adhieren a formalismos como el uso del ISBN (International Standard Book Number) o el ISSN (International Standard Serial Number). Se manifiestan principalmente en libros de literatura y en fanzines (revistas para aficionados), sobre todo comics. No obstante su independencia, de vez en cuando aciertan con talentosos colaboradores, sea el caso de la editorial Anagrama que publicó lo mejor del ahora canonizado escritor chileno Roberto Bolaño (para enterarse más puede revisar la tesis de José Enrique Navarro Serrano: Editoriales globales, bibliodiversidad y escritura transnacional: un análisis de la narrativa de Enrique Vila-Matas y Roberto Bolaño). Sin embargo el futuro de Anagrama, héroe de las editoriales independientes, se fundirá en el 2015, dada la venta que le hizo su director, Jorge Herralde, a la gigante italiana Feltrinelli. (Diario El País).

Poderosos enemigos
  Las editoriales independientes se las  tienen que ver con  transnacionales como Santillana, Norma, Random House y las ya mencionadas Planeta y Alfaguara. Por otro lado, como si no bastara, las agencias más importantes del mundo, que desde antaño se miraban de esquina a esquina en el ring de la industria editorial, se acaban de unir hace poco: la agencia de Carmen Balcells (su lista de autores incluye a Gabriel García Márquez, Cortázar, Bryce Echenique, Isabel Allende, Mario Vargas Llosa y muchos más) y la agencia del americano Andrew Wilye (mencionamos algunos de su lista: J.L. Borges, Roberto Bolaño, Orhan Pamuk, Mo Yan y mejor no sigo…).  Estos monstruos, Balcells & Wylie, han formado una superagencia literaria para un fin común: enfrentar a Amazon, Apple y Google, las emprendedoras del libro electrónico. (Diario El País). También es sabido que las editoriales independientes son las ligas menores de muchos escritores con punche. Luego que éstos alcanzan cierto reconocimiento son captados por empresas internacionales ya consolidadas.

[Entusiastas] conclusiones
   Así está el panorama para las editoriales independientes. Por todos lados andan manifestándose, haciendo llamadas de atención a las políticas editoriales de cada país, buscando la ayuda del Estado a través de ferias donde puedan darse a conocer. La última que se hizo en nuestra capital se llamó Contra: feria de editoriales independientes, organizada por la Municipalidad Metropolitana de Lima.

   Ojalá que sigan realizándose eventos de este tipo, mientras tanto las ediciones independientes no se van a detener, cada vez más pequeños grupos de personas, universitarios sobre todo, seguirán juntándose para meterse en el proyecto hara-kiri de fundar un nuevo sello, fomentando a un inquieto talento de las letras, divulgando tal vez un trascendental título, siempre  con su modo original de pensar el libro y la literatura.

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