martes, 9 de diciembre de 2014

Pendientes para el 2015


Se acaba el año y llega para la mayoría un merecido descanso. Hay que dejar todo muy ordenado en la oficina, botar los papeles que no sirven, clasificar los documentos en el escritorio de nuestra computadora, todo tiene que quedar impecable para que cuando volvamos de las vacaciones playeras no sea tan brutal reencontrarse con «lo pendiente». Irremediablemente, siempre hay cosas que dejamos para el próximo año. En cuanto a libros y bibliotecas corresponde, hay un par de actividades que esperan atención el ciclo anual entrante: La Ley del Libro y la formalización de la red de bibliotecas académicas Altamira.

Renovación de la Ley del Libro
La industria editorial siente que los beneficios que le daba la Ley 28086 (Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura o simplemente Ley del Libro)  se están desmoronando, empezando porque, en caso de los autores, ya han vuelto a la obligación de pagar rentas por sus regalías, mientras que los libros podrían volver a incluir IGV en sus precios, entre otros beneficios que se pueden perder y por ende encarecer el mercado editorial. Por eso en la última Feria del Libro Ricardo Palma se ha discutido sobre esta situación de prórroga y se han solicitado firmas al público para alcanzarlas al Ministerio de Economía y Finanzas y al Congreso de la República. Ojo, esta ley se promulgó en el 2003 y es en el 2015 en el que perderá su vigencia, puesto que «se supone» las cifras de lectura y de consumo de libros se ha asentado en la población. ¿Se necesita más tiempo para tener un país verdaderamente lector? La Cámara Peruana del Libro, la Biblioteca Nacional, entre otras instituciones, se han puesto las pilas no solo por la prórroga, sino por algunas modificaciones que se extiendan a favor, por ejemplo, de las editoriales independientes.

Altamira
La red cooperativa de bibliotecas académicas Altamira, con más diez años de funcionamiento y que ha realizado un trabajo importante para economizar el costo de las bases de datos que adquieren las universidades e institutos, está en camino de inscribirse en los Registros Públicos para funcionar como una asociación formal sin fines de lucro. Sin embargo la formalidad, que demanda reordenarse internamente, no es tan sencilla, sobre todo en el país de la informalidad, pero se están realizando reuniones para que los integrantes de Altamira asuman un compromiso mayor convenciendo a sus rectores de que las modificatorias del nuevo estatuto de la red, el trabajo interuniversitario y la necesidad de realizar aportes económicos por suscripción, fortalecerán a Altamira como una autoridad frente a los proveedores de carísimas bases de datos que ven como un mercado medio virginal a nuestras universidades. Con los papeles en regla llegarían las donaciones, la comunicación con instituciones de alto prestigio y la adhesión a otras redes de escala internacional. 


De hecho que hay muchas otras actividades y proyectos pendientes para el próximo año, pero hay que olvidarnos del trabajo por un largo rato. En lo posible, olvídese de este artículo hasta que vuelva de sus vacaciones. Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

César Chumbiauca

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