jueves, 14 de abril de 2016

Indicadores de Sunedu para bibliotecas

Imagen: sunedu.gob.pe
El caballo gigante ha ingresado en las universidades peruanas como en Troya y está incendiando todo a su paso. Es el Modelo de Licenciamiento y su implementación en el Sistema Universitario Peruano, documento preparado por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu). Aunque tiene sus puntos flojos y debe ser revisado por las próximas autoridades, su objetivo, que es mejorar la calidad de la educación universitaria, es lo que importa, sin volver atrás.

El modelo de licenciamiento está compuesto por varias condiciones con indicadores que las universidades peruanas deben cumplir para seguir en funcionamiento. La Sunedu exige la documentación completa acerca de cuánto se está cumpliendo y envía supervisores. Naturalmente, no hay quien cumpla con la totalidad. Las primeras en pasar por la revisión han sido San Marcos, PUCP y Cayetano, entre otras. Los tontos que no ven la viga en su propio ojo, mientras preparan el papeleo y corrigen lo que dejaron pasar por años, han dicho con desdén que las primeras universidades están ya destituidas, cuando lo que Sunedu ha señalado es que dará un plazo de dos años para que todas cumplan con lo que les falta.

Corresponde en este momento saber qué puntos involucran más a las bibliotecas o en todo caso al trabajo de los bibliotecólogos en las universidades, aunque son las escuelas de Bibliotecología, que por ser centros de formación profesional, estarán al tanto de muchos más indicadores.

Veamos:

Condición I - Indicador 4
La universidad cuenta con sistemas de información que brinden soporte a los procesos de gestión económica y financiera, gestión docente, matrícula y registro académico. Adicionalmente, en sus sistemas, cuenta con tres (03) de los siguientes cuatro (04) procesos: a) Aprendizaje virtual b) Gestión de biblioteca c) Pagos virtuales d) Gestión institucional basada en indicadores.

Comentario: Aquí nada más hay que evidenciar con un manual de usuario la existencia del sistema de información. El manual completo del Sistema Integrado de Gestión Bibliotecaria (SIGB) nos lo puede brindar el proveedor.


Condición II – Varios indicadores
Infraestructura y equipamiento adecuado al cumplimiento de sus funciones (aulas, bibliotecas, laboratorios, entre otros).

Comentario: Sé de bibliotecas universitarias ubicadas en sótanos donde el único gran ruido que molesta es la cadencia de los desechos que pasan por los tubos del desagüe sobre las cabezas de los lectores. Otras están instaladas en antiguas salas de disección de cadáveres humanos. Algunas, con suerte, apenas tienen agua en el baño ¡Y usted que se queja porque no llega la red wifi!


Condición IV – Indicadores 37 y 38
Indicador 37: La universidad tiene un registro de documentos de investigación y/o repositorio institucional. Los documentos de investigación incluyen tesis, informes de investigación, publicaciones científicas, entre otros.

Comentario: Como no todas las universidades tienen un repositorio, algunas deben empezar al menos con un plan de implementación. Concytec se encarga de prestar asesoría técnica a quienes lo soliciten, pues es quien gestiona el repositorio nacional Alicia. Para las universidades públicas, el Estado financió a través de un concurso la implementación de varios repositorios institucionales.


Indicador 38: La universidad tiene un registro de proyecto(s) de investigación en proceso de ejecución.

Comentario: Si la universidad cuenta con un vicerrectorado de investigación, quizás no tengamos que preocuparnos. Si no lo tiene, probablemente tenga que meter mano un bibliotecólogo.


Condición VI – Indicador 50
Acervo bibliográfico físico: Lista codificada del material bibliográfico de las universidades, indicando el año de publicación, filial y programa de estudio relacionado; y/o Acervo bibliográfico virtual: Contratos o convenios de uso del servicio de bibliotecas virtuales, por lo menos equivalentes a la que proporciona CONCYTEC.

Comentario: La lista de acervo bibliográfico físico suena fácil, pero no lo es. Lo que hay que entregar es una lista de todos los libros, tesis y revistas e indicar a qué programa académico pertenecen según plan de estudios (vaya trabajito). Para el acervo bibliográfico virtual solo se deben presentar contratos vigentes de bases de datos como Ebsco o Proquest.   

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