martes, 28 de marzo de 2017

La información y el uso de las redes sociales durante el fenómeno El Niño costero

(Imagen: Diario Correo)
Nuestro país acaba de ser golpeado por huaicos en varios puntos de la costa, dejando pueblos y ciudades inundados; infraestructuras civiles inservibles (puentes inaugurados hace apenas unos años; dinero tirado, literalmente, al agua); casas arrasadas o inhabitables; desabastecimiento de agua potable; hospitales, colegios y lugares públicos en mal estado o amenazados (hasta la Casa de la Literatura Peruana; menos mal que los libros fueron llevados a buen recaudo). Además de los medios de comunicación, las redes sociales también han servido para estar informados en este difícil contexto. No obstante, no siempre se ha hecho buen uso de ellas.

La buena información
Constantemente los canales de televisión nacional y las emisoras radiales han hecho la cobertura en las zonas de emergencia, desde que la alarma empezó en Piura no han cesado de comunicar desde tempranas horas hasta la noche. Casi todas se han convertido en centros de acopio de víveres y materiales y han procurado concientizar sobre el uso racional del agua. De igual forma, en las redes sociales, personas próximas a las zonas afectadas han posteado videos de los lugares a donde la ayuda aún no había llegado. En otros casos, Facebook y Twitter han servido para que vecinos organizados en sus barrios reúnan víveres que luego llevaron en paquetes hasta los centros de acopio. Las personas inteligentes comenzaron a seguir las páginas oficiales del Estado y de empresas como Sedapal. Incluso Facebook subió una aplicación para confirmar el estado de una persona en zonas de desastre y postearon convocatorias para voluntariados.

Lo malo
El psicoanalista Saúl Peña kolenkautsky ha declarado lo siguiente: “En Internet, como en todas partes, hay gente decente o que quiere presentar la verdad, así como hay personas que están contaminadas” (El Comercio, 22-03-17). Tiene mucha razón. No es información relevante que una autoridad aproveche la catástrofe para simular un rescate con tal de ganar la aprobación de la población, como se ha visto en el deplorable video del gobernador de La Libertad, Luis Valdez Farías. Y no es el único caso. Hay otros alcaldes que incluso se tomaron un selfi con el huaico detrás. Pero eso no solo es vanidad de las autoridades. Ciudadanos también publicaron sus actos de solidaridad a través de las redes como si tuviéramos que aplaudir y darles un premio. Por otra parte, también abundaron los falsos rumores de activación de nuevos huaicos, causando miedo entre la gente. Otras personas mal informadas, que creían que tendrían agua potable de inmediato cuando apenas Sedapal abría sus válvulas, insultaron gratuitamente a los ingenieros, técnicos y operarios que trabajan denodadamente en las plantas de dicha empresa para limpiar el agua turbia que nosotros mismos contaminamos. Y para aderezar más las noticias en Facebook, hay quienes se pusieron a comparar la gestión del expresidente Alberto Fujimori con la del actual Pedro Pablo Kuczynszki, colocando imágenes de Fujimori buceando y rescatando niños durante el fenómeno El Niño, como si eso le correspondiera a un mandatario.

Esas son algunas de las formas cómo se ha estado moviendo la información en las redes sociales, donde naturalmente no todo proviene de fuentes oficiales. Es fácil caer en la desinformación, la sobreinformación y la subinformación. No todo es malo, pero debemos criticar y llamar la atención siempre a aquellos que hacen mal uso de las redes, especialmente en momentos delicados como el que acaba de vivir una buena porción del país.

César Antonio Chumbiauca

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