domingo, 19 de febrero de 2012

El director de la BNP, ¿una fiera?

Autor de Pájinas libres habría sido el tormento de Ricardo Palma y habría ordenado los libros de la Biblioteca por tamaño.


 Uno de los intelectuales más reconocidos del Perú que asumió la dirección de la Biblioteca Nacional, allá por el año 1912, fue Manuel Gonzales Prada. Tomó este cargo de la mano de su archirrival, el eminente don Ricardo Palma, que había abandonado la dirección después de treinta años, debido a un conflicto deshonroso con el presidente Leguía.

Su primera actividad como director fue realizar un diagnóstico situacional. Este diagnóstico culminaría en un informe que desprestigiaría al tradicionista. El informe señalaba cosas como que las estanterías no aguantaban más libros, y que su hacinamiento impedía la catalogación. Indicaba también un desorden, pues había encontrado libros europeos en la sala América y viceversa en la sala Europa. Por otra parte, había obras antiguas y valiosas totalmente descuidadas, mientras que algunas de tono pornográfico, pertenecientes a la “Biblioteca Verde”, presentaban un magnífico exterior; Prada escribió acerca de estos últimos libros: "Estos y sus congéneres parecen los hijos predilectos de la Biblioteca Nacional". Lo más grave para Prada fue hallar libros valiosos, como un Flavio Josefo de 1611, lleno de sellos con la inscripción de Ricardo Palma, como si niños o locos hubiesen jugado con ellos, y anotaciones en las páginas de libros de poesía como: "Este poeta consume mucho alcaloide de cojudina.", que según el informe, eran anotaciones hechas por el mismo Ricardo Palma.

Para muchos, este documento que se había titulado Nota informativa, era una respuesta de Prada contra el tradicionista después de los duros ataques que el nuevo director recibió a través de la revista Variedades. Increíble son los métodos que los intelectuales utilizan para desprestigiarse unos a otros.

 Entre las cosas que hizo Prada como director (en dos períodos) fue clasificar los libros por tamaño… ¡Por tamaño! Una ordenación ciertamente descabellada para la bibliotecología actual. También cuentan que cuando  había un usuario que no iba a la biblioteca para leer e investigar, sino para ver a Gonzales Prada como si fuera una pieza de exhibición, él se irritaba y atendía con mala cara hasta que el usuario se fuera aterrado. Entonces mascullaba: "Se va contento: ya conoció a la fiera". Pero entre lo bueno, realizó la adquisición de libros extranjeros. Comenzó a enumerar por su propia cuenta los tomos. Persiguió como un inquisidor a los deudores y mutiladores de libros, presionó a los impresores, fue muy empeñoso y muy exigente. Y creó lo que es hoy el depósito legal de libros peruanos.

César Chumbiauca
Gonzales Prada, M. (1912). Nota Informativa. Lima: Impr. de "La Acción Popular".
Sánchez, L.A. (1964). Don Manuel. Lima: UNMSM

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