viernes, 25 de septiembre de 2015

Entrevista a El Referencista

Fernando J. Pebe es administrador del blog Bibliotecología & Literatura. Agradezco su interés en haberme hecho la siguiente entrevista que reproduzco desde su blog.


Escribe: Fernando J. Pebe

 -Dime, César ¿por qué estudiaste Bibliotecología?
Desde la secundaria tuve una obsesión por la Facultad de Letras de San Marcos. La culpa la tuvieron los escritores que yo admiraba y que estudiaron allí. Quise seguir Literatura, pero necesitaba algo que me asegurara un empleo. Ingresé finalmente a Bibliotecología. Me convenció un amigo que me dijo que Eguren y Palma también fueron bibliotecarios.

-¿Qué es ser bibliotecario en tiempos de la tecnología?
Un profesional con mucho ingenio. La tecnología facilita el trabajo del bibliotecario. Cada vez hay programas y herramientas que nos permiten dar mejores servicios. Incluso la tecnología ha creado este boom del Acceso Abierto y en la cual, a no dudar, el bibliotecólogo es uno de los protagonistas. La tecnología ofrece muchas oportunidades. Hay que adaptarse, no tenerle miedo, incluso si la espada amenazadora tiene forma de libro electrónico.

-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Mi novia, que trabaja conmigo. Pero también los retos que se presentan. Estoy a cargo del Repositorio Académico de la Universidad de San Martín de Porres. Llevo dos años en ese puesto y lo que se está haciendo es posicionar el repositorio y que la Universidad reconozca lo valioso que es institucionalmente. Ha sido un placer haber conocido mucha gente interesante mientras se llevaba a cabo el proyecto.

-Se sabe que los  estudiantes peruanos no aprovechan el potencial de  Internet, a tu criterio  ¿Qué rol debería tener internet en la educación?
El rol no es de Internet, es del Estado, los maestros y los padres. También trabajo en un colegio. Y allí hasta algún tiempo se censuraba que los muchachos resolvieran sus tareas por Internet, se satanizaba el Facebook y YouTube. Por supuesto, es muy fácil que los jóvenes usen Internet para el ocio que para formarse. Nosotros, los adultos, también lo hacemos, solo que nos frenamos porque tenemos obligaciones. Pero Facebook sería muy útil para trabajos grupales, en Youtube hay muchos documentales interesantes y en Internet hay bastantes herramientas lúdicas para la Educación. Solo debemos ver la manera de orientar a los jóvenes para su buen uso; por su propia cuenta no lo van hacer.  

-¿Cuál es tu impresión del uso  las redes sociales por los jóvenes?
Primero hay que separar los jóvenes adultos y los adolescentes. Los jóvenes adultos saben darle un uso bastante positivo. Las redes sociales son su principal medio de comunicación, por allí difunden su arte, actividades colectivas e incluso para manifestarse socialmente y hasta para encontrar trabajo. Los adolescentes aprovechan las redes sociales en menor medida. El Facebook, por ejemplo, lo plagan de selfies, memes y frases de todo tipo.

-Se dice que las universidades no incentivan la investigación. ¿Cuál es la situación de la investigación en el Perú?
Con una ojeada al repositorio ALICIA, de CONCYTEC, nos daremos una idea de la investigación en el Perú. Después de la creación de la SUNEDU recién las universidades se están poniendo las pilas, pero pienso que la corrupción dentro de muchas de ellas le hace daño a su objetivo principal: invertir en ciencia y nuevo conocimiento más que ser solo una fábrica de profesionales. Eso, en el caso de los bibliotecólogos, nos frustra porque después de la universidad no tenemos donde más hacer investigación con suficiente libertad y apoyo, limitándonos solo a contar experiencias. Eso lo dice muy bien Luz Mercedes Landa en un debate sobre la delimitación de nuestra profesión que está circulando en INFOBIB.
 
-¿Qué enseñanzas te ha dejado gestionar el blog El Referencista?

El Referencista surgió para opinar sobre bibliotecología y luego sobre otros temas afines. Y opinar es un riesgo. A veces metes la pata o dices algo que a ciertas personas no les gusta. Además no es tan fácil escribir sobre asuntos culturales. Amigos periodistas me han dicho que existen métodos y técnicas que yo apenas uso.
-¿Cómo descubriste tu pasión por la literatura?
En primaria quedé en segundo puesto en un concurso de cuento, pero confieso que solo participaban dos, o sea que perdí. Recuerdo que en la secundaria la profesora mandó leer Un mundo para Julius. Yo lo leí completito. La profesora pidió que se pararan los que leyeron todo el libro. Solo yo me paré en el salón. La profesora tomó luego un examen escrito y yo jalé el examen porque no me acordaba algunos datos que mis amigos sí habían leído en resúmenes. A pesar de esas cosas, los libros me sacaban de este mundo. Cada vez que terminaba de leer uno me entraban las ganas de escribir el mío propio. Y lo he hecho con cuentos y poemas que algún día dejarán de ser malos y merecerán ser publicados.  
-¿Qué te motiva a escribir el Vagoletrado?
Me motiva divertir o hacer tomar conciencia y esperar las críticas de mis amigos. Ya no escribo tanto en Vagoletrado. Debe ser porque ya no soy tan vago como antes.

-¿Qué recuerdos tienes de tus primeras experiencias como bloguero?
En el primer año de la universidad los blogs estaban de moda. Yo escribía versos para hacerme el poeta con una chica que me gustaba. Pasado el tiempo he borrado muchos de esos poemas porque francamente eran pésimos (eso explica por qué la chica nunca me hizo caso).  Ahora escribo de vez en cuando porque tengo material más extenso que no debería ser subido en un blog. La gente no lee cosas muy largas en una computadora a menos que rajen de ellos.
 
-¿Sientes que el Estado no se preocupa por la cultura?
Sí siento que se preocupa, pero los problemas del Perú son tantos que la cultura no recibe tanta importancia. Al menos tenemos un Ministerio de Cultura. Pero habría que preguntarles cómo está su presupuesto. Lo mismo a la Biblioteca Nacional y otros organismos culturales. Por el momento veremos qué pasa con la Ley del Libro.
 
-¿Cómo entiendes la cultura y la gestión cultural?
Diría que la cultura es aquello que identifica a una sociedad, o sea sus costumbres y su pensamiento. La gestión cultural es el acto de promover la cultura, darle dinamismo, valorarla, acercarla a la gente.
 
-¿De qué te sientes orgulloso?
De no tener enemigos ni guardar rencores. 

-Finalmente César, ¿cuál es la mayor lección que has aprendido en estos años?
Que hay que hacer las cosas con gusto sea cual sea el lugar donde nos haya puesto la vida. Y hay que hacerlas sobre todo con calidad o encaminarse hacia ella, aunque en este país la calidad importe poco.

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