domingo, 20 de octubre de 2019

Repositorios institucionales: regulación y mejoras

La Semana Internacional del Acceso Abierto, celebrado entre el 21 y 27 de octubre, sirve para reflexionar sobre la importancia de no poner barreras al acceso y visibilidad  del conocimiento científico y humanístico. Aprovechando la coyuntura, tomamos algunos apuntes acerca de los repositorios en el Perú.




Por César Antonio Chumbiauca

A nivel nacional, más de 130 instituciones de carácter universitario cuentan con un repositorio. Esto porque la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu), en el indicador 37 de las Condiciones Básicas de Calidad, así lo ordena. No contar con ello puede restar puntos en un proceso de licenciamiento; peor aún, si la cosa es de una evidente dejadez, podría generar multas.

El costo del desinterés
La atención de un repositorio no es asunto menor. El Reglamento de Infracciones y Sanciones de la Sunedu establece multas que podrían aplicarse durante un proceso de licenciamiento. Son cuatro puntos respecto a repositorios que son causales de infracción leve: 1) No contar con un repositorio académico digital; 2) No registrar, con sus respectivos metadatos, los trabajos de investigación para optar a grados académicos y títulos profesionales; 3) Retirar unilateralmente, y sin comunicación a la Sunedu, los trabajos de investigación contenidos en sus repositorios académicos digitales; 4) No contar con una normativa interna que regule el uso del repositorio conforme al Reglamento del Registro Nacional de Trabajos de Investigación - Renati.

Sobre la infracción leve, el reglamento advierte: “[…] se impone una sanción de multa de hasta el 1% del presupuesto institucional modificado, cuando el sancionado tenga la condición de universidad pública, o del ingreso bruto anual, cuando el sancionado tenga la condición de universidad o persona de régimen privado”.

El administrador de un repositorio debe conocer estas normas como apoyo para sustentar ante sus superiores la importancia de mantener un repositorio en condiciones adecuadas.

Alicia: consulta abierta
El problema es que no todos los repositorios reciben el mismo cuidado ni están a cargo de responsables idóneos. Esto está ocasionando desorden en los principales recolectores nacionales: Alicia del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) y Renati de la Sunedu. Valgan verdades, ambas instituciones realizan esfuerzos para mejorar la interoperabilidad y ordenar la inmensa cantidad de registros provenientes de diversos repositorios, incluso vienen trabajando nuevos lineamientos para estandarizar la visibilidad de la ciencia.

Como se sabe, los repositorios institucionales son los espacios por los que generalmente se ha impulsado el acceso abierto. En el Perú, el Concytec fomenta desde el 2013 la implementación de estos depósitos de almacenamiento digital. Alicia empezó recolectando diez de ellos en el 2014, pero para el 2019 suman más de cien las instituciones que comparten sus registros en dicha plataforma.

Ahora existe la oportunidad de participar en las mejoras globales. El Concytec ha puesto en consulta abierta la actualización de las Directrices para Repositorios Digitales de Acceso Abierto. Los profesionales que ejercen en este rubro están llamados a realizar sus aportes hasta el 15 octubre en el siguiente enlace: https://cutt.ly/oetwANR

Concytec quiere oír a los responsables de los repositorios.


***
Presentación del Registro Nacional de Trabajos de Investigación (Renati)

jueves, 3 de octubre de 2019

Mediadoras de lectura: aprender lejos para acercar mejor

Cinco bibliotecólogas recibirán, cada una, 12 mil soles del Ministerio de Cultura para realizar pasantías fuera del país en asociaciones e instituciones especializadas en  mediación lectora para la primera infancia. Se trata de Isabel Chávez, Medaly Mejía, Isbel García, Flora Allemant y María Elena Rodríguez Álvarez.
Medaly Mejía leyendo para los niños en el II Encuentro de Mediadores de Lectura y Escritura Perú Lee. BNP
Por César Antonio Chumbiauca

"Somos bibliotecarios y a mucho orgullo”, dijo Magaly Sabino en el Primer Encuentro Nacional de Egresados de Bibliotecología celebrado en junio de este año. La sanmarquina, que ejerce como mediadora de lectura, es una joven creyente en que sí es posible lograr una sociedad de lectores, que la tecnología no lo es todo y que, sobre todas las cosas, un profesional jamás debe perder la humildad. Y sobre esto fue sincera, porque nunca ha presumido de haber sido una de las ganadoras en el 2018 de un estímulo económico entregado por el Ministerio de Cultura (Mincul) para realizar una pasantía en Bibliotank, una consultora chilena especializada en promoción de la lectura.

Ahora hay otras bibliotecólogas de San Marcos que han seguido sus pasos y han resultado ganadoras, entre 49 postulantes, de la segunda edición del Concurso para la Movilidad de Autores, Editores y Mediadores realizado por el Mincul, todas ellas en la categoría de mediadoras de lectura en pasantías del extranjero. Se trata de Isabel Chávez, Isbel García, Medaly Mejía y Flora Allemant, que también irá a Santiago de Chile. “La pasantía se realizará el otro año. Cada una de nosotras iremos en fechas distintas”, comenta Flora. Una quinta ganadora fue María Elena Rodríguez Álvarez, presidenta del Centro de Documentación e Información de Literatura Infantil (CEDILI) en iBbY Perú.

Hacia nuevas experiencias
No es la primera vez que estas chicas cruzan fronteras. Medaly Mejía, por ejemplo, fue alumna de intercambio en la Escuela de Biblioteconomía y Ciencias de la Información de la Universidad de Sao Paulo (Brasil). Ahora realizará su pasantía en la Biblioteca Nacional de Colombia para conocer la Red Nacional de Bibliotecas y el trabajo de la Comisión de Valoración de Textos de Fundalectura, una organización que contribuye a la formulación de políticas, diseño y ejecución de programas de lectoescritura. Que Medaly haya alcanzado estos logros responde a una vocación sembrada en su niñez, cuando a Cruz de Motupe, el pueblo joven de San Juan de Lurigancho donde vivía, llegó una fundación cuyo nombre no puede mencionar: “Recuerdo claramente el trabajo y dedicación que le pusieron a nuestra comunidad. Ellos [la fundación] principalmente se encargaron de nuestra formación moral y educativa. Gracias a su apoyo puedo decir que hoy soy quien soy. Claramente, luego de mi madre, fueron ellos quienes influyeron en mi desarrollo y vocación por el trabajo social. De ahí el sentido de mi labor como mediadora de lectura. Lo que pretendo hoy es retribuir lo que me fue concedido”.
Isbel García en la Ludic Wasi (Cusco)


Isbel García es otra inquieta joven que lleva siete años trabajando en espacios no convencionales de lectura, tanto en Lima como provincias. Participa en proyectos como la biblioteca Fitekantropus de Comas y es miembro fundador de Achikyay, el centro de investigación y fomento de la lectura que dirige el maestro César Castro Aliaga. Isbel también estuvo en mayo de este año en Chile con la consultora Bibliotank. “Al volver al país decidí replicar esta experiencia con diferentes promotores culturales para seguir construyendo un país de lectores. Con ese objetivo actualmente me encuentro desarrollando mi proyecto personal Valle Colorete especializado en promoción y mediación brindando talleres y clubes de lectura en diferentes espacios”. Isbel es además coordinadora internacional de Bibliotank en Perú. Ahora se va a las tierras de Gabo, Colombia, a la fundación Espantapájaros creada por la escritora Yolanda Reyes, impulsora de las bebetecas, lugares donde los más pequeños interactúan con los libros como objetos de exploración.

Por otro lado, Isabel Chávez tiene como rumbo México para integrarse al proyecto Leer Nos Incluye a Todos, de iBbY (International Board on Books for Young People). Allá seguirá cursos y talleres que alimentarán su interés en la primera infancia. “Haber obtenido el estímulo, sin duda, es una oportunidad de crecimiento a nivel de conocimientos con respecto al trabajo que realizamos en favor de la lectura, considerando que nuestra formación como mediadores ha sido un camino de autoaprendizaje, impulsado la mayor parte del tiempo por herramientas que hemos conseguido con capacitaciones o cursos que se encuentran esporádicamente en el medio”, cuenta Isabel.

Isabel Chávez leyendo bajo un sol alegre
En la lucha por una sociedad mejor y más justa, la trinchera de algunos valientes está hecha de libros; sus balas son palabras que penetran la mente y el corazón, dan consuelo, invitan a soñar, a creer en las ideas buenas y a cultivar el espíritu.  El Ministerio de Cultura de Colombia y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar describen al bibliotecario mediador "como un ser entregado a la escucha, un acompañante de los descubrimientos de los niños, un habilitador de la palabra y el discernimiento". [1]

Por eso estas bibliotecólogas no anhelan un alto cargo de oficina; aman el trabajo de campo, son narradoras, realizan gestión cultural, arman actividades lúdicas, capacitan a voluntarios, visitan zonas alejadas… Son chicas francamente comprometidas, trabajan incansablemente y se sienten contentas; como dice Isbel García: “Cuando se juntan personas que aman leer y quieren contagiar ese amor a otros, pasan cosas maravillosas”.

De izquierda a derecha: Flora Allemant, Magaly Sabino e Isbel García



[1] Ministerio de Cultura (2014). Serie Derechos culturales para la primera infancia: Lectura Libro y Bibliotecas.  Colombia: Autor.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Alfabetización digital en la era de la información

Cuando se habla de alfabetización digital lo primero en que se piensa es en adultos mayores aprendiendo a usar las TIC. Sin embargo, el asunto no se limita a la edad o condición social. Habiéndose celebrado el Día Internacional de la Alfabetización el pasado 8 de setiembre, reflexionamos al respecto.

"Technology" por Sephko está licenciado bajo CC BY-NC-ND 4.0

Por César Antonio Chumbiauca
El famoso monologuista y comediante mexicano Adal Ramones, burlándose un poco de los aplicativos móviles, dijo una vez en televisión que se moría de calor, así que sacó su celular y se lo puso cerca del rostro. “Es que me he descargado una app que es ventilador”, dijo. Con humor, Ramones estaba señalando que existen aplicaciones para todo: para realizar pagos y compras, aprender idiomas, tomar taxi y hasta para encontrar pareja. Todo el tiempo estamos conectados y ya no solo es puro ocio porque incluso existe algo que se llama gobierno electrónico y que sirve para que el Estado agilice la gestión pública. Esto es la era de la información y quien no tiene acceso a internet y teniéndolo no sabe cómo usarlo es considerado analfabeto digital.
Alfabetizar: ampliación del concepto

En esencia, alfabetizar es enseñar a alguien a leer y escribir, y en el mundo entero, según la Unesco, todavía existen alrededor de 750 millones de personas, entre jóvenes y adultos, que no han desarrollado tales habilidades; además, 250 millones de niños crecen con el mismo problema. La cantidad de sujetos no alfabetizados, por cierto, es mucho menor que décadas pasadas, cuando el acceso a la educación casi resultaba un privilegio (y lo sigue siendo en sociedades patriarcales o bajo condiciones económicas de pobreza). Con la presencia de las tecnologías de la información y comunicación, no obstante, se han abierto nuevos modos de alfabetización.
En concordancia con lo anterior, la Unesco señala: “Más allá de su concepto convencional como conjunto de competencias de lectura, escritura y cálculo, la alfabetización se entiende hoy día como un medio de identificación, comprensión, interpretación, creación y comunicación en un mundo cada vez más digitalizado, basado en textos, rico en información y en rápida mutación”. Por eso se habla de alfabetización inicial, informacional, mediática, entre otros. Y todas ellas están atravesadas en mayor o menor medida por la alfabetización digital.

Retos de la alfabetización digital
En el Perú, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el 2018 solo el 13.2% de la población en zonas rurales tenía acceso a internet en sus hogares. Por eso, para fomentar la alfabetización digital primero se necesita resolver la brecha. Pero eso no basta; hay que educar.
Luego de resolver el acceso, se necesita de padres que desde los primeros años guíen a sus hijos menores de seis años sobre un uso correcto y dosificado de los aparatos con pantalla mientras adquieren habilidades básicas de habla, escucha, lectura y escritura a tono con la construcción de su identidad (alfabetización digital + alfabetización inicial).
Por otra parte, sendas investigaciones han concluido además que hablar de “nativos digitales” es un mito porque, cuando se trata de buscar información, los jóvenes operan elementalmente en un solo motor de búsqueda que es Google porque “carecen de las competencias críticas y analíticas para poder entender el valor y la originalidad de la información en la web”, señala Catherine L’Ecuyer, investigadora y colaborada del grupo de investigación Mente-Cerebro de la Universidad de Navarra (alfabetización digital + informacional + mediática).
Alfabetización digital, por lo tanto, no tiene que ver solo con tener acceso a internet, sino que se trata de generar competencias en el uso de las tecnologías de la información y comunicación. Es cierto que la tecnología tiene sus inconvenientes, pero lo que se necesita es usarla adecuadamente. Por eso, alfabetizar es, al fin de cuentas, un modo de inclusión y nadie debería quedarse fuera de las oportunidades y beneficios que genera.
***
Algunos consejos para docentes

lunes, 26 de agosto de 2019

El libro de Arguedas que dejó huella en España

Interesado en estudiar el medio rural castellano, José María Arguedas viajó al país de Cervantes y Unamuno en 1958 para recopilar información bibliográfica y de campo para su tesis doctoral. Hoy el recuerdo de su visita se mantiene vivo en la memoria de los lugareños de la comarca de Sayago.


Por César Antonio Chumbiauca

Existe un lugar en España que rinde homenaje a nuestro escritor y antropólogo andahuaylino José María Arguedas. Se trata del municipio de Bermillo de Sayago, ubicado en la provincia de Zamora, en la comunidad autónoma de Castilla y León, muy cerca de los límites con Portugal. En julio de este año, representantes de la Embajada del Perú, la Universidad de Salamanca y autoridades locales develaron una placa en la casa donde vivió el autor de Los ríos profundos. ¿Qué estuvo haciendo Arguedas en Bermillo de Sayago y por qué es homenajeado? No es por sus novelas, cuentos ni poemas; al escritor peruano se le conmemora por su tesis doctoral.

Un investigador peruano en Sayago
Era el año 1958 y la Unesco había entregado a José María Arguedas una beca para estudiar la influencia de España en las comunidades indígenas del Perú. Solo disponía de seis meses para recopilar toda la información posible en la península ibérica. El primer mes se dedicó a la búsqueda de fuentes documentales en la Biblioteca Nacional de dicho país, el Museo del Pueblo Español y el Centro de Estudios de Etnología Peninsular; todo en Madrid. Sin embargo, eran tiempos del régimen franquista, difícil contexto para el desarrollo de las ciencias sociales como la Antropología, pues la mayor parte de los intelectuales se había marchado. «La revisión de la bibliografía etnográfica actual nos dio pues muy pocas luces para nuestra orientación. Los folkloristas españoles dedicaron su tiempo a la recopilación de literatura oral y de algunos otros aspectos de la “cultura popular”», dice Arguedas en la introducción de su tesis. Fueron los libros de Joaquín Costa, un jurista del siglo XIX, los que le dieron mayores nociones.

Pasado el mes, nuestro escritor se fue a Zamora no muy seguro de contar con los datos e instrumentos antropológicos para realizar el trabajo de campo.  Aun así, eligió los pueblos de Bermillo y La Muga de Sayago. Allí empezó a recopilar información oral, a describir las costumbres y a tomar fotografías, a veces con peligro de ser arrestado por la Guardia Civil. Recuérdese que en Lima Arguedas había estado preso en el penal El Sexto por protestas antifascistas. Al régimen de Franco no le gustaban los intelectuales provocadores, incluso había ordenado la destrucción de millares de libros durante los años de la Guerra Civil para posteriormente instaurar mecanismos de censura en las bibliotecas públicas.

Entre la información que recogió de Bermillo, Arguedas escribe sobre una señora llamada doña Mercedes, que antaño había formado una biblioteca ambulante a partir de los fondos de un teatro juvenil que había fundado en una escuela de mujeres. Esa biblioteca era llevada a otros pueblos por los mismos actores. Lamentablemente, había dejado de funcionar. “Es la única biblioteca pública que se ha conocido en Bermillo -dijo muy orgullosamente-. Nadie sabe cómo se perdió después de la guerra”, comentó una informante al escritor peruano.

Un libro atesorado
El trabajo de Arguedas se tituló Las comunidades de España y del Perú y sirvió para que obtuviera el doctorado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Posteriormente, en 1968, la misma universidad editaría la tesis en forma de libro.

De alguna manera, ciertos ejemplares llegaron a los hogares de Sayago durante los años 70 y aunque hay quienes no están de acuerdo con todo lo que describe Arguedas, igual lo estudian de cabo a rabo; además, no está formalmente escrito; se deja leer como las crónicas. Sayago es como Macondo y el libro Cien años de soledad. “Muchas de las ediciones de Comunidades de España y del Perú que los sayagueses conservan están deformadas por la más natural de las maneras de rendir culto a un libro: leerlo”, dice el periodista Gabriel Arriarán en el reportaje que además apunta: “Y una mujer en Bermillo tiene un ejemplar de la etnografía que todavía conserva el sello de la biblioteca de San Marcos, y la fecha del préstamo, impresa sobre la contratapa”.

Aunque Arguedas no estuvo en Zamora el tiempo suficiente que mereció su investigación, lo que registró forma parte de la bibliografía fundacional de los estudios antropológicos contemporáneos sobre España y eso lo hace especial. El mismo Arguedas reconoce: “Presentamos, pues, los resultados de nuestro trabajo con la temerosa convicción de que es incompleto pero con la seguridad de que, aun así, contribuirá, sin duda, al mejor conocimiento de la cultura actual de España y del Perú, de los antecedentes históricos de la comunidad indígena Hispanoamericana y, sobre todo, servirá para llamar la atención de los jóvenes etnólogos e historiadores hacia un problema que ambas ciencias deben de seguir investigando”.

***
Bermillo de Sayago