viernes, 16 de junio de 2017

Honestidad académica: el Centro de Integridad de EAFIT


Cuando nos referimos a los delincuentes de saco y corbata, ¿en qué tipo de personas pensamos? Acaudalados, políticos, empresarios, funcionarios públicos… En síntesis: corruptos. Es probable que en su mayoría estas personas cuenten con un título profesional. Es verdad, las malas costumbres vienen de casa, y esas, ni en la universidad se quitan. ¿Quién no ha trampeado alguna vez en una examen?, ¿quién no ha plagiado? Por supuesto, esto no significa que seamos potenciales corruptos, pero invita a reflexionar acerca de la ética. Apuntando a este problema, la Universidad EAFIT de Colombia ha creado el Centro de Integridad, un espacio de ayuda, reflexión e investigación para la honestidad académica.

Nathalia Franco Pérez, representante del Centro de Integridad de EAFIT, fue invitada el 25 de mayo por la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) para formar parte de las conferencias magistrales sobre buenas prácticas en la implementación y gestión de repositorios e investigación. Nathalia comenzó su charla mostrando cifras alarmantes de la corrupción en distintos países, haciendo énfasis en Perú y Colombia, ambos en controversias por el caso Odebrecht. Mientras pasaba los índices, el abarrotado auditorio no dejaba de hacer murmullos de indignación y sorpresa. Pero tales cifras solo fueron la entrada para aterrizar en el problema de fondo: la falta de honestidad en el ámbito profesional, especialmente en la formación.

¿Qué valores morales importan en tiempos de la posmodernidad y el individualismo? ¿En qué momento empezamos a apologizar la viveza? ¿Por qué castigamos al malo pobre y no al malo poderoso? ¿Qué es esa excelencia para la cual preparan, por ejemplo, las escuelas de negocios? Adela Cortina, filósofa española especializada en estudios de ética, señala: “El concepto de excelencia se fundamenta, no en una competencia despiadada contra los otros para lograr estándares de calidad y cumplir indicadores, sino en un reto personal de auto-mejora que se mide por la capacidad de co-existir, co-crear y compartir”. Cabe señalar que años atrás Adela Cortina brindó las primeras conferencias para el Centro de Integridad.

La iniciativa de este centro, que empezó hace más de una década con un programa llamado Atreverse a Pensar, es necesaria para formar una universidad  íntegra, porque a fin de cuentas son los profesionales más preparados los más cercanos a la ejecución de obras públicas, políticas de salud, educación y economía. La universidad peruana debería considerar una iniciativa semejante. Sería el colmo que hasta los cursos de deontología se pasen plagiando. Y peor todavía, aunque esto ya ha sucedido, que existan rectores plagiadores (encima lanzándose como candidatos presidenciales... Vergonzoso). Por eso la honestidad importa mucho. Importa si queremos confiar en nuestras instituciones, en nuestras autoridades, en los médicos, en los abogados, empresarios y en todos aquellos, como nosotros, que brindan un aporte significativo a la sociedad.

César Antonio Chumbiauca

viernes, 19 de mayo de 2017

Concytec: renuncia de Gisella Orjeda


Una noticia ha remecido a la comunidad científica este mes. A pesar del respaldo brindado por la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros), el día 10 de mayo la genetista María Gisella Orjeda Fernández finalmente pudo dejar el cargo como presidenta del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec). En declaraciones para el diario La República, dijo: “Presenté mi renuncia el 16 de diciembre debido a las negativas del MEF de financiar las Bases de Datos de bibliografía científica que cuesta 11 millones anuales y es un elemento indispensable si queremos reformar la Universidad en el Perú”.

Las bases de datos a las que hizo referencia son Scopus y ScienceDirect, ambas distribuidas por la editora transnacional Elsevier. Mientras duró la suscripción, el acceso fue gratuito para todas las universidades peruanas, tanto públicas como privadas, las cuales hicieron uso de estas bases de datos durante su proceso de licenciamiento ante la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) y acreditadoras internacionales.

El día de su renuncia definitiva Orjeda mencionó en un comunicado publicado a través de su cuenta de Twitter lo siguiente: “Los peruanos debemos recuperar a la Universidad como productora de conocimiento y como productora de personas altamente calificadas”. Por tal motivo, durante su gestión se implementó Alicia (Acceso Libre a Información Científica para la Innovación), portal que integra a los repositorios digitales de las instituciones de educación superior del país y centros de investigación. Los bibliotecólogos tuvieron y tienen un papel relevante en la concreción de dicha política. Además, se creó el DINA (Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores), entre otros.

No obstante, su renuncia obedece más a un hostigamiento político, según ha manifestado en otras ocasiones a la prensa. Ha sido acusada de 22 irregularidades mientras estuvo a la cabeza del Concytec, siendo la denuncia más mediática la de un presunto delito de responsabilidad administrativa funcional, que tiene que ver con la subvención económica de los proyectos científicos de un socio de la empresa Genome Technology & Chemical Analysis S.A.C. (GTCA), de la que fue fundadora.

Orjeda responderá por estas imputaciones ante la Contraloría General de la República. Si es hallada no culpable, entonces será claro que detrás están las bajezas políticas que pretenden satisfacer sus intereses antes que aportar al desarrollo científico-tecnológico de la nación.

Por el momento, Concytec está en manos de Anmary Guisela Narciso Salazar, quien fue Secretaria General de dicha institución.


César Antonio Chumbiauca

jueves, 20 de abril de 2017

Palmista o basadrista: el perfil del nuevo director de la BNP



Son dos los directores de la Biblioteca Nacional del Perú que logran ser reconocidos por la mayoría de personas: Ricardo Palma y Jorge Basadre. Seguramente se deba a que ambos asumieron el cargo después de que dicha institución fuera gravemente destruida; primero por la guerra y segundo por un terrible incendio. Tomando como punto de referencia a estos personajes, diremos que hay dos tipos de directores: los palmistas y los basadristas. Palma fue un literato que se preocupó, principalmente, por la recuperación de libros; Basadre, en cambio, fue un promotor de bibliotecas, de su apertura y acercamiento a los ciudadanos. Como toda clasificación es lúdica, podemos decir que Ramón Mujica fue palmista, por ejemplo. ¿Con qué imagen encaja mejor Alejandro Neyra Sánchez, el nuevo director?

El Ministerio de Cultura ha decidido cesar a Delfina Gonzáles del Riego en  el cargo de directora interina para cederle la posta a Alejandro Neyra. Nuevamente no es un bibliotecólogo el que asume este importante puesto. Ante los retos y problemas que presenta la BNP, ¿está el perfil del nuevo director acorde con lo que se necesita para la mejora de dicha institución? ¿Cuál es su trayectoria? ¿Qué nociones tiene acerca del manejo de una biblioteca de tal envergadura?

Es un escritor de renombre, abogado y también diplomático; de seguro que todas estas cualidades le ayudarán a llevar adelante una gestión útil. Neyra, sin embargo, no tiene ningún tipo de formación bibliotecaria (como sí lo tuvo Basadre). Su mayor mérito para ser elegido fue haber formado parte de una comisión que recuperó libros peruanos importantes que se hallaban en la Universidad de Yale. Además ha trabajado en la Embajada del Perú en Chile como consejero cultural. ¿Ya se hicieron una idea de qué imagen tiene el nuevo director? ¡Es un palmista!

Acertadamente, el ministro de cultura, Salvador del Solar, le ha encargado a Neyra que no haga como Ramón Mujica, quien se centró en la recuperación de libros, que es importante, pero no el único problema que debía afrontar. El Ministerio de Cultura le ha encomendado mejorar también el Sistema Nacional de Bibliotecas. En ese sentido, Alejandro Neyra ha declarado a los medios: «Debemos hacer que en las regiones la Biblioteca Nacional, a través de bibliotecas municipales, sea un espacio donde la gente pueda encontrar cultura.»

Por otro lado, nosotros aún nos preguntamos qué se necesita para que un bibliotecólogo de carrera pueda asumir la dirección de la Biblioteca Nacional del Perú. Para esto no hay ni palmista ni basadrista. Ya existe en la BNP esa imagen: el director técnico. Bueno, para que un bibliotecólogo de profesión sea la cabeza principal hay que hacer algunos méritos. Al parecer, la razón es la trayectoria. La bibliotecología peruana es muy joven, por lo tanto, si bien hay bibliotecólogos de muy buena trayectoria, aún no son muy mediáticos (políticamente hablando). Hace falta que la bibliotecología peruana se conecte un poco más con la intelectualidad y con los problemas del país.

Por el momento, esperemos que Alejandro Neyra no descuide ni la recuperación de libros ni la activación del Sistema Nacional de Bibliotecas, que dicho sea de paso, está en una situación de atraso.

César Antonio Chumbiauca

martes, 28 de marzo de 2017

La información y el uso de las redes sociales durante el fenómeno El Niño costero

(Imagen: Diario Correo)
Nuestro país acaba de ser golpeado por huaicos en varios puntos de la costa, dejando pueblos y ciudades inundados; infraestructuras civiles inservibles (puentes inaugurados hace apenas unos años; dinero tirado, literalmente, al agua); casas arrasadas o inhabitables; desabastecimiento de agua potable; hospitales, colegios y lugares públicos en mal estado o amenazados (hasta la Casa de la Literatura Peruana; menos mal que los libros fueron llevados a buen recaudo). Además de los medios de comunicación, las redes sociales también han servido para estar informados en este difícil contexto. No obstante, no siempre se ha hecho buen uso de ellas.

La buena información
Constantemente los canales de televisión nacional y las emisoras radiales han hecho la cobertura en las zonas de emergencia, desde que la alarma empezó en Piura no han cesado de comunicar desde tempranas horas hasta la noche. Casi todas se han convertido en centros de acopio de víveres y materiales y han procurado concientizar sobre el uso racional del agua. De igual forma, en las redes sociales, personas próximas a las zonas afectadas han posteado videos de los lugares a donde la ayuda aún no había llegado. En otros casos, Facebook y Twitter han servido para que vecinos organizados en sus barrios reúnan víveres que luego llevaron en paquetes hasta los centros de acopio. Las personas inteligentes comenzaron a seguir las páginas oficiales del Estado y de empresas como Sedapal. Incluso Facebook subió una aplicación para confirmar el estado de una persona en zonas de desastre y postearon convocatorias para voluntariados.

Lo malo
El psicoanalista Saúl Peña kolenkautsky ha declarado lo siguiente: “En Internet, como en todas partes, hay gente decente o que quiere presentar la verdad, así como hay personas que están contaminadas” (El Comercio, 22-03-17). Tiene mucha razón. No es información relevante que una autoridad aproveche la catástrofe para simular un rescate con tal de ganar la aprobación de la población, como se ha visto en el deplorable video del gobernador de La Libertad, Luis Valdez Farías. Y no es el único caso. Hay otros alcaldes que incluso se tomaron un selfi con el huaico detrás. Pero eso no solo es vanidad de las autoridades. Ciudadanos también publicaron sus actos de solidaridad a través de las redes como si tuviéramos que aplaudir y darles un premio. Por otra parte, también abundaron los falsos rumores de activación de nuevos huaicos, causando miedo entre la gente. Otras personas mal informadas, que creían que tendrían agua potable de inmediato cuando apenas Sedapal abría sus válvulas, insultaron gratuitamente a los ingenieros, técnicos y operarios que trabajan denodadamente en las plantas de dicha empresa para limpiar el agua turbia que nosotros mismos contaminamos. Y para aderezar más las noticias en Facebook, hay quienes se pusieron a comparar la gestión del expresidente Alberto Fujimori con la del actual Pedro Pablo Kuczynszki, colocando imágenes de Fujimori buceando y rescatando niños durante el fenómeno El Niño, como si eso le correspondiera a un mandatario.

Esas son algunas de las formas cómo se ha estado moviendo la información en las redes sociales, donde naturalmente no todo proviene de fuentes oficiales. Es fácil caer en la desinformación, la sobreinformación y la subinformación. No todo es malo, pero debemos criticar y llamar la atención siempre a aquellos que hacen mal uso de las redes, especialmente en momentos delicados como el que acaba de vivir una buena porción del país.

César Antonio Chumbiauca

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